jueves, 4 de febrero de 2010

TRES MANERAS DE HABLAR PARA QUE TUS CLIENTES ESCUCHEN





La gente habla todos los días y a todas horas, a veces de manera eficaz pero, a menudo no son escuchadas. Esto, a nivel coloquial, no importa demasiado. Pero cuando se trata de negocios, no puedes permitirte el lujo de no tener la atención de la gente.

Si quieres que tus clientes realmente escuchen lo que quieres decir, tienes que saber cómo decirlo de la forma más eficaz posible.

En cualquier situación, de negocios o no, la principal motivación de la persona es: ¿qué hay para mí? Eso significa que, cualquier cosa que diga, tiene que estar orientada a responder a esta pregunta para que pueda ser escuchado.



Si estás listo para comenzar desde éste punto de vista, puedes seguir leyendo para saber cómo hablar para atraer el interés de tus clientes.



1. Preparación

Un gran argumento de ventas o la presentación comienza mucho antes de la llegada del cliente. No importa lo que vendas, nadie lo va a comprar sino lo presentas bien y con conocimiento del producto. La preparación es clave. Por supuesto, el tipo de preparación depende de la naturaleza del producto o material que estás presentando, pero si hacemos un esfuerzo extra, los clientes lo notarán.



En la preparación de cualquier tipo de reunión o presentación, tome el tiempo adecuado para preparar todo el material que necesita. Debe conocer muy bien el tema y debe llevar preparados muchos detalles para su uso en ejemplos. También es importante anticipar algunas de las preguntas o dudas que se pueden plantear para ser capaces de responder de forma rápida y eficaz.



2. Presentación

A continuación, no importa sobre lo que estés hablando, cómo lo presentas es todo lo que necesitas para que los clientes nos escuchen. Cualquier persona debidamente preparada puede hablar durante horas, pero parte de tu planificación debe ser la mejor manera de presentar el material dado. Recuerda: Lo bueno, si breve, doblemente bueno. Por lo tanto, no dejes que tus clientes se cansen y aburran. Tus presentaciones no deben durar más de media hora. Decidir antes de comenzar, que clase de ejemplos uso, o si hay maneras de mejorar su presentación con material audiovisual, fotografías o ilustraciones.



Para las presentaciones grandes, es conveniente que practiques en el espejo o para los amigos para asegurarte que das bien el mensaje.

Para las diarias con clientes que encuentras, prepara las llamadas presentaciones de “ascensor”, es decir, mini presentaciones en las que puedas explicar los beneficios de tu producto o servicio en pocos minutos para provocar la curiosidad. Recuerda que el mejor vendedor es el que está preparado para vender ..siempre.



Empieza a examinar y a quitar de tu discurso todo aquello que no te valga, coletillas, expresiones como: ¿me entienden?, estooo, bien, vale, etc. Te sorprenderá cómo la gente te escucha con más atención.



Además, toma el tiempo necesario para asegurarnos que vamos bien presentados: pulcramente vestidos, a tiempo y cortés. Recuerda que tu presentación no es sólo lo que dices – tú estás en el paquete, y como te presentas a ti mismo es la parte más importante.





3, Pasión

Por último, la clave para hablar de manera que tus clientes escuchen es transmitiendo tu pasión. Si algo te apasiona, se refleja en la forma que hablas, en la que te mueves, incluso se refleja en tu cara. La pasión se contagia y capta la atención. No hay ninguna preparación técnica para una presentación que compense la falta de pasión por el tema.

Los oradores más eficaces son los que combinan estos tres puntos de manera que la gente se siente y escuche. El truco es encontrar tu propio equilibrio personal y hacer que su pasión llegue por encima de todo.



Pero ¿y qué ocurre si no estoy apasionado por el material que presento?. Todos hemos hecho trabajos que no nos gustó en algunos aspectos o en otros, pero encontrar una manera de ser entusiasta y enérgico en los aspecto que sí nos gustan y focalizarnos en ellos hará que nos escuchen con atención.

Apasionarte con algo puede cambiar tu punto de vista. Siempre intentarás ver las cosas desde el lado del cliente, con el fin de conocer la forma de ayudarle. Siempre te escuchará atentamente cuando lo que tienes que decir, lo haces de forma que sea importante y vital para ellos.



Ser un buen orador es también ser un gran oyente. Tómate tu tiempo para escuchar con atención cuando tus clientes te hablan.



Preparación, presentación y la pasión, tres conceptos simples que, cuando se utilizan correctamente, hacen grande a un orador.

En la vida privada y pública se aplican estos principios, y si te fijas bien, los encuentras en acción permanente en las personas de éxito que conoces.

Si te preparas con antelación tu presentación y la del material, y la haces tuya, la pasión vendrá de camino y ahí es cuando comenzará la gente a escucharte realmente.


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